Venezolanadas

De las cosas que sólo suceden en este país

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Solidaridad al rescate

Solidaridad al rescate

Tratar de contar una “venezolanada” es una tarea con doble matiz. Primero está el hecho de que siendo Venezolano, estas contando lo que tu eres, lo que son tus raíces. Del otro lado esta la negación porque, al menos en mi caso, lo que yo llamo una venezolanada es algo que por lo general quiero negar, que me gustaría no tener, aunque esto ultimo no siempre sea el caso y no en todo caso es cierto.

La Venezuela que se ve en la foto, tiene ese doble matiz, tiene el matiz de mi raíz, el ser solidario con el vecino, el hermano, el tipo de la calle, el venezolano en general. Pero también tiene el matiz de la escasez, la falta de planificación, el “como venga vemos”, el caos en las cosas mas simples. Les cuento la historia.

En aquellos días (disculpen este pomposo intro pero siendo mi primer post trato de lucirme con Sim que me invito y se lo agradezco, pero sigamos), disfrutábamos mi esposa y yo de unos días de descanso en la maravillosa Bahía de Mochima (Parque Nacional). Si no conocen Mochima, le cuento que deberían planificar conocerla, es un lugar hermoso y paradisíaco. Lo cierto es que como parte del plan de viaje pedimos hacer un recorrido por todo el parque, algo que puede tardar dos horas con un buen guía. El nuestro resultó bueno contándonos las historias, pero no tan bueno calculando el consumo de gasolina de su lancha en tiempos de crisis.

Aunque resulte increíble para quien vive en un país petrolero, por esos días habían fuertes problemas con el suministro de gasolina en Mochima. Algo doloroso sabiendo que es destino turístico internacional muy apreciado. Doloroso, pero tan real que lo vivimos ese día cuando en medio de aquella hermosa bahía la lancha agotó su combustible y nos quedamos parados, sin movimiento, cual náufragos a la deriva. Vale decir que en medio de tanta belleza se la pasa uno igual de bien sin gasolina (al menos por un rato).

La solución no tardo mucho, vino de la mano de un pescador solidario quien aun en medio de la crisis de combustible se acercó a compartir su (escasa) gasolina para permitirnos regresar al pueblo antes de caer la noche. Creo que esa noche pensé mucho en lo que significa vivir en Venezuela, pensé en que con simple matemática se podía calcular y evitar el problema, me moleste por un momento, pero recordé la ayuda desinteresada del pescador. Hoy creo que fue una suerte poder vivir esa experiencia, sin ella no estaría aquí contándoles esta historia que me ha hecho disfrutar de ser venezolano. Mi venezolanada, con todo y su doble matiz. Vean bien la foto, allí esta la Venezuela que queremos.